Diario en el espectro #3 | El alma de la fiesta

Desde que recuerdo, he tenido dificultades para socializar.

No entendía —ni entiendo mucho al día de hoy— la manera en la que las personas socializan y se hacen amigas. Lo que resultaba tan fácil para todos a mi alrededor, para mí era como entrar a jugar un juego donde todos sabían las reglas menos yo. Hoy en día, después de años de observar, analizar e imitar las conductas de otros, lo siento más como entrar a un juego donde tengo las reglas, pero están en un idioma que no es mi lengua materna.

Desde muy chica, vi que tenía intereses bastante diferentes a los de mis pares y eso tampoco ayudó. Me tocó acomodarme para poder ser "parte de". En pocas palabras, tenía que imitar a otros para poder encajar y la mayor parte de mi primaria pasé de grupo en grupo porque simplemente no lograba hacerlo. Muchas veces fingí intereses e imité conductas con las que no necesariamente estaba de acuerdo. No era falta de personalidad, no era hipocresía, no era falta de carácter... era mera supervivencia.

La mayoría de las personas hacen amistad a través del contacto presencial constante; para mí, eso es simplemente insostenible. Dado que siempre estoy hipervigilante de mis gestos y mi postura corporal, pasando por filtro lo que digo (ese será tema de otro post), controlando el contacto visual —que me resulta doloroso— y tratando de no entrar en verborrea si alguien toca alguno de mis temas de interés, juntarme con gente me resulta agotador. Si a todo eso le sumamos los estímulos sensoriales, muchas veces termina en migraña, sobreanálisis posterior al encuentro y MÁS ansiedad.

Como persona autista con nivel de apoyo 1, y desde mi experiencia particular en el espectro —no todas las personas autistas somos iguales—, la forma en la que las personas neurotípicas hacen amistad y afianzan sus vínculos me resulta extraña y agotadora.

Ahora, ¿qué ha significado esto a nivel emocional? Dado que las personas neurotípicas se relacionan de esa manera y yo no puedo sostenerlo, muchas veces puedo caer bien, me pueden incluir en planes, PERO lo más probable es que termine cancelando. Esto, a su vez, resulta en que las personas dejen de incluirme, dado que rara vez participo. Esto genera en mí dos sentimientos bastante contradictorios al mismo tiempo: alivio de no tener que ir y una soledad extrema al no ser incluida.

Dado que me relaciono de manera profunda, pero no mediante el contacto presencial constante, hacer amigos para mí resulta particularmente difícil. Yo puedo vincularme perfectamente mediante mensajes o redes sociales con las personas. Usualmente, cuando me pasan la voz para ir a algún evento social, empiezo a sentir malestar incluso físico desde el momento en que me lo dicen, sin importar si es un evento al cual yo tengo ganas de ir. Los días o semanas anteriores al evento puedo llegar a sentir náuseas solo de pensar en estar ahí. Sentirme incluida me da felicidad, pero también me genera mucha ansiedad.

¿Qué significa todo esto a nivel de vínculos? Pues esto tiene varias aristas. A lo largo de mi vida he tenido la maravillosa suerte de encontrar dos tipos de personas con las cuales puedo vincularme sin esfuerzo: aquellas con las que puedo compartir horas sin agotarme socialmente —otros neurodivergentes, usualmente— y aquellas que han comprendido esta parte de mí y no esperan verme todo el tiempo, sino que aceptan que la mayoría de nuestras interacciones sean por WhatsApp o redes sociales.

Seguro muchas personas que lean esto y me conocen harán un gesto de extrañeza. Puedo llegar a ser el alma de la fiesta y pasarla bien, PERO a un costo bastante alto. Aun cuando llego a divertirme, buena parte de ello es pasar por "normal" y sentir que estoy logrando encajar y que soy aceptada en el grupo.

En mi caso, disfruto de estar con gente, no es que no, pero voy a preferir hacerlo en grupos reducidos, donde no haya demasiados estímulos sensoriales: bulla, música alta, movimiento, luces, calor.

Hay mucho que explorar sobre la parte social en mi experiencia siendo autista, así que esta no será la última entrada al respecto.

Cuéntame, ¿te cuesta socializar? ¿Has tenido conflictos con tu neurodivergente porque no participa de todos tus eventos sociales?

Te leo.

Comentarios

  1. Que importante hablar de la socialización en este aspecto. Muchos no entienden y fuerzan a las personas a ir a evento y a dinámicas grupales. Esto ayuda mucho a saber respetar el espacio y tiempo de a quienes les puede costar un poco más.

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    1. Totalmente, Mayi. Sobre todo cuando estás dentro de la red de soporte de una persona autista o neurodivergente, porque crea tensiones en las relaciones. Muchas personas neurotípicas interpretan el no querer ir con falta de interés o compromiso y en muchos casos es literal, no poder. No perdamos de vista que sigue siendo una discapacidad. Muchas gracias por pasarte por acá <3

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  2. Gracias por compartir esto Dani, comprender esto a la edad adulta es necesario e importante. Un amigo de verdad puede reconocer esas necesidades y esperar que sea el momento apropiado para tí!

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